jueves, 28 de enero de 2010

Howard Zinn (1922-2010)


extraído de:
http://www.hiru-ed.com/COLECCIONES/LAS-OTRAS-VOCES/Nadie-es-neutral-en-un-tren-en-marcha.htm

AUTOBIOGRAFÍA DE UN HETERODOXO

He aquí un libro insólito en estos tiempos de grandes pesadumbres y de miradas temerosas hacia el futuro: un libro alegre y optimista. Bienvenido sea. Se trata de la autobiografía del gran historiador norteamericano Howard Zinn, ya conocido por nosotros por su excelente obra La otra historia de los Estados Unidos, que aquí nos cuenta su propia vida -se hace historiador de su propia historia- y lo hace en términos que literariamente podrían asociarse a los de un buen libro de viajes y aventuras. Los cuales y las cuales han transcurrido, los unos, y ocurrido, las otras, sobre todo por los Estados Unidos de Norteamerica, en cuanto que él ha sido, y sigue siendo (¡y ojalá lo sea aún por mucho tiempo!), un gran maestro itinerante, una especie de nómada de la crítica política y de la agitación social, siempre de aquí para allá en su cátedra ambulante, si bien en un momento de su vida fue reconocido, en razón de la fuerza intelectual de sus trabajos, como profesor titular de la Universidad de Boston, que desde entonces fue el centro de sus operaciones, entre las que se cuentan misiones muy importantes como el viaje a Hanoi, con el sacerdote Dan Berrigan, durante la guerra de Vietnam, a instancias del gobierno vietnamita, para la entrega de unos prisioneros, decidida por aquel gobierno como un gesto de buena voluntad hacia el gobierno norteamericano que los masacraba sin piedad.

Este libro se lee, efectivamente, con la pasión con que puede leerse un gran libro de aventuras, que en este caso son también las aventuras interiores del protagonista. Él nos cuenta con toda sinceridad su vida, desde que, ante la guerra contra Hitler, su pasión antifascista lo condujo a ser aviador militar -y destinado como bombardero- en Europa, hasta que su toma de conciencia contra la guerra, y la profundización de sus sentimientos a favor de la justicia (la radicalización de su pensamiento, en suma), lo convirtió en un activista infatigable por los derechos civiles de los negros americanos en aquellos años heroicos, y en un combatiente contra la guerra de Vietnam; lo que, en el curso de su vida, lo condujo a todo tipo de situaciones comprometidas, como perder su trabajo en el Colegio Spelman de Atlanta o conocer la infamia y la miseria de las cárceles.

Entre sus muchas aportaciones a aquellas luchas están, desde luego, sus libros, pero también su presencia física en las universidades, en las calles y en las salas de los tribunales -a veces como imputado, otras como testigo-, ante los que tuvo ocasión de defender, por ejemplo, el derecho a la desobediencia civil, afirmando valerosamente, la diferencia -y aún la oposición- que se da tantas veces entre la legalidad y la justicia.

Estas páginas vienen densas de acontecimientos, algunos muy divertidos, otros patéticos, y todos contados desde una alegría fundamental ante la vida y de un ánimo invulnerable frente a los desmanes de los Gobiernos y de la Policía norteamericanos. La figura de Zinn, al poco tiempo, adquirió la notoriedad de lo verdaderamente popular, e intelectuamente se situó en el más alto nivel universitario. Quien había sido un chico pobre, hijo de un camarero, obrero en los más pesados e indeseables oficios, una flor más de la emigración europea y judía en el Lower East Side de Nueva York, adquirió su "conciencia de clase" en estos medios proletarios y subproletarios. Su conocimiento de la existencia humana en los más distintos niveles sociales, lo situaron en las condiciones que le permiten disponer de una base de información que no es fácil de adquirir en estas sociedades, cada vez más abocadas a la especialización y a la división inmoderada del trabajo, incluso dentro de las mismas especialidades universitarias, en las que un estudiante de sociología puede graduarse sin saber ni una palabra sobre Marx, por ejemplo.

Howard Zinn está en los antípodas de esta concepción "universitaria", y, desde luego, se ve que él fue para sus estudiantes un maestro de la práctica moral, social y política, además de un enseñante universitario de Historia. El día de su jubilación -nos los cuenta en su libro-, dedicó los últimos minutos de su última clase a irse a una manifestación con sus alumnos.

Roke Aldekoa

Nadie es neutral en un tren en marcha

lunes, 25 de enero de 2010

La Mutualité, Paris, 24 de enero. Recordando a Daniel Bensaïd


Josep Maria Antentas

Miles de personas que llenaban la Sala de la Mutualité rendieron homenaje a Daniel Bensaïd. Conducido por Fred Borras y Myriam Martin, ambos de la dirección del NPA y de Toulousse, como Daniel, tuvo lugar un emotivo y militante acto de recuerdo a su memoria. En el público se juntaron militantes del NPA, de todas las edades, jóvenes recién llegados y veteranos de la generación del 68, representantes de otras fuerzas de izquierda, personas del mundo de la cultura, y también exmilitantes de la LCR, que compartieron aventura militante con Bensaïd y se alejaron, por cansancio o renuncia, en algún momento del camino. Un camino que como decía Daniel “fue mucho más largo de lo que imaginamos en el entusiasmo juvenil de los años sesenta”, pero que él nunca cesó de recorrer, hasta el final de sus fuerzas, y con el mismo entusiasmo que al comienzo.

El homenaje tuvo lugar justo un día después de las jornadas “Potencias del comunismo” en la Univiersité Paris VIII, organizadas desde hacía meses por el mismo Daniel Bensaïd y la Societé Louise Michel, y que contaron con la participación de reconocidos intelectuales franceses, como Jacques Rancière y Étienne Balibar, u extranjeros como Slavoj Zizek y muchos otros.

Repasando varios momentos de su vida, remontando desde atrás hasta hoy en día, intervinieron una larga lista de oradores, inaugurada por Alain Krivine y finalizada por Olivier Bensancenot: Jannette Habel, Flavia D'angeli, Miguel Romero, Carmen Castillo, Philippe Pierre-Charles, François Sabado, Gregoire Chamayou, Daniel Mermet, Alain Badiou, Edwy Plenel, Samy Joshua, Michael Lowy, Annick Coupe. Sus palabras acompañaron el silencioso homenaje que dedicamos a Daniel los miles de asistentes desde el público. Intervinieron también el poeta Serge Pey, que recitó tres poemas acompañados de una performance visual, y la conocida cantante Emily Loizeau, que interpretó tres bonitas canciones. El dibujante Charb, ilustrador de la última obra de Bensaïd, Marx mode d'emploi, contribuyó al acto con varias viñetas, proyectadas durante las intervenciones, y que dieron un toque de humor a un acto presidido por la emoción militante, sobretodo durante el pase de un breve film con imágenes y fragmentos de la vida de Bensaïd.

Muchos otros nombres conocidos de todo el mundo, que compartieron militancia con Daniel, estuvieron también en el acto, como Tariq Ali, Michael Warschawski, o Francisco Louça, así como compañeros de Izquierda Anticapitalista como Jaime Pastor, Manolo Garí, y de la dirección de la antigua LCR española como Justa Montero y Chato Galante, y otros militantes que fueron de la LCR. Tampoco faltaron representantes de varias organizaciones revolucionarias de otros países, como Alex Callinicos del SWP inglés o Ahmed Shawki del ISO norteamericano. Todo el acto estuvo marcado por un fuerte perfil internacionalista. No en vano Daniel Bensaïd fue un “internacionalista creyente y practicante” nos recordó Fred Borras en su presentación.

“Es difícil hacer un homenaje a una persona que nunca lo hubiera aceptado” empezó Alain Krivine, quien recordó los acontecimientos de mayo del 68 y el papel jugado por Bensaïd en tanto que animador del movimiento estudiantil, que “permaneció militante revolucionario desde entonces hasta ahora”.

Jannette Habel, antigua dirigente de la LCR y de la IV Internacional y conocida por sus trabajos sobre Cuba y el Che habló del pensamiento político de Bensaïd, a propósito de sus ideas sobre la emancipación, recordando un debate sobre el tema la última vez que coincidieron, en la universidad de verano de ATTAC. En un momento de desconcierto para la izquierda como los años noventa, “Daniel se dedicó a la tarea de refundar sin renegar” y ahora “se trata de hacer de nuestro duelo, fidelidad a su mensaje”, señaló.

Flavia D'Angeli, portavoz de Sinistra Critica, que conoció a Bensaïd, como tantos, en una de las ediciones de los campamentos internacionales de jóvenes revolucionarios, explicó que para la construcción de Sinistra Critica y, antes, Bandiera Rosa durante los años noventa, el pensamiento de Daniel “fue un impresionante instrumento con el impresionismo político” y las modas pasajeras. “Daniel nunca se paró y nosotros le daremos siempre las gracias”.

Miguel Romero habló del papel jugado por Daniel Bensaïd en la construcción de la LCR española durante el franquismo, explicando la primera reunión con él en 1972 en Barcelona. “Al final de la misma, donde hablamos de todo, Daniel Bensaïd era ya para nosotros Bensa, el Bensa”. Daniel, explicó, jugaría también décadas después de nuevo un papel importante en la reconstrucción de un proyecto político revolucionario en el Estado español, convirtiéndose también para la nueva generación militante en “el Bensa”.

Carmen Castillo, cineasta, exiliada de la dictadura chilena y autora de Calle Santa Fe, afirmó que la solidaridad de la Ligue y de personas como Daniel Bensaïd fue fundamental para seguir adelante después del exilio. “Sin ellos no estaría aquí, no hubiera podido salir adelante”. Explicó como gracias a Daniel y a otros compañeros, como Michael Löwy aprendió “que los muertos no son muertos” y a “vivir en la compañía de los ausentes”. Leyó unas emotivas palabras del escritor John Berger, dedicadas a la muerte de Bensaïd.

Philipe Pierre-Charles, dirigente del Grupo Revolucionario Socialista (GRS) de La Martinica, recordó que Daniel Bensaïd tuvo siempre una relación particular con las Antillas. “En sus charlas en las escuelas de formación que dio durante más de 40 años”, afirmó, “siempre nos chocó su profundo conocimiento de la historia, la filosofía, y la literatura de nuestro país” y rememoró la intervención de Bensaïd en una masiva conferencia en La Martinica sobre el colonialismo en el año 2006.

François Sabado, dirigente durante mucho tiempo de la LCR y actualmente de la IV Internacional, explicó el papel jugado por Daniel en la construcción de la IV Internacional durante los años setenta y ochenta, y en particular en países como el Estado español o Brasil, para quien el compromiso con al IV Internacional fue una forma “de anudar el hilo de la historia” y engarzar pasado y presente. “Daniel y el internacionalismo eran uno solo”, afirmó. Expresando el sentir de todos concluyó: “Será duro continuar sin él. Nos ha dejado una bella herencia. Habrá que saber transmitirla y dependerá de nosotros estar a la altura.”

Gregoire Chamayou, de la revista Contre-temps, que fundó Bensaïd en el año 2001 y de la que era uno de sus co-directores, repasó su pensamiento político-filosófico, a través de citas y frases de Engels, Marx, Gramsci, Peguy, Benjamin, Lenin y Blanqui particularmente apreciadas por Bensaïd. “Nunca sabremos de donde vendrá la chispa que puede prender el fuego” nos señaló, entre otras, citando a Lenin.

Daniel Mermet, conocido locutor de radio y presentador del programa La-bàs j'y suis, donde entrevistó a Bensaïd en varias ocasiones, y a quién le dedicó un programa especial en los años noventa, recordó su figura, y su voluntad de “resistir lo irresistible”. Mermet introdujo también al siguiente orador, el reputado filósofo Alain Badiou que intervino a modo de respuestas a las preguntas formuladas por Mermet. Badiou recordó su relación intelectual con Bensaïd y los debates públicos mantenidos, como resultado de visiones distintas de la política y la emancipación, pero siempre desde el mismo lado de la barricada. “Con su ausencia”, dijo” hay algo que ha cambiado en el panorama intelectual, político, militante, revolucionario”. Señaló que, más allá de sus diferencias, cuando fue atacado en la prensa como antisemita “el primero en salir en mi defensa fue Daniel” y, a pesar de sus visiones distintas sobre la continuidad y discontinuidad en la política, precisamente una de las virtudes de Daniel fue “la fidelidad a sus proyectos”.

Edwy Plenel, antiguo militante de la Ligue, periodista de prestigio, exdirector de Le Monde y actualmente al frente del proyecto Médiapart hizo un emotivo recuerdo de la figura de Daniel Bensaïd, sus vínculos con la historia del movimiento obrero, y con la Comuna de Paris, y su interés por la “transmisión”. A Daniel “siempre le molestó el marchamo generacional. Él no es de una generación, es de la eternidad”.

Elias Sanbar, prestigioso ensayista y escritor palestino, afirmó, después de ser recibido por un intenso aplauso, que “Daniel era antes que nada, un resistente”, y practicaba “la resistencia como hay que hacerlo, combinando acción y reflexión”.

Samy Joshua, dirigente del NPA y presidente de la Société Louise Michel explicó los objetivos de esta sociedad, impulsada por Daniel como un espacio de confluencia y debate intelectual plural, en las proximidades del NPA pero independiente del mismo, y para la cual “el pensamiento a la vez coherente y abierto” de Bensaïd es un ejemplo y una referencia, para la “tarea inmensa” que tenemos por delante.

Michael Löwy, respetado intelectual, promotor de la red ecosocialista internacional, militante de la LCR y ahora del NPA, repasó el pensamiento político y filosófico de Bensaïd, un “comunista herético”, siguiendo la fórmula empleada por ambos en un artículo conjunto sobre Blanqui. Señaló su “fidelidad obstinada a los oprimidos y la oposición a toda ortodoxia dogmática”, su desprecio al “homo resignatus”, y la gran calidad literaria de sus escritos, “propios de la pluma de un verdadero escritor”. La mejor forma de rendir homenaje a Daniel es, dijo, “recordar las palabras del sindicalista norteamericano de la IWW, Joe Hill justo antes de ser fusilado: don't mourn, organize! (¡no os lamentéis, organizad!)”.

Annick Coupé, dirigente del sindicato alternativo Solidaires, destacó como para los militantes sindicales y asociativos como ella, Daniel tuvo un papel muy “valioso en el debate político de los movimientos sociales” y señaló su compromiso en la movilización intelectual en favor de las huelgas de noviembre-diciembre de 1995 contra el Plan Juppé, que marcaron el inicio de la contestación social al neoliberalismo en Francia.

Olivier Besancenot cerró el acto afirmando “que nos hemos reunido con el estado de espíritu de perpetuar su aventura”. “Daniel”, continuó, “nos ayudó a militar, fue un transmisor entre generaciones y en muchos ámbitos” y “el mejor homenaje que le podemos hacer es que esta transmisión continúe”.

Los versos de La Internacional, cantados por los miles de asistentes, y precedidos de un larguísimo aplauso en memoria de Daniel Bensaïd, pusieron fin a un emotivo acto en el que todas y todos empezamos a asumir sin remedio que Daniel ya no está entre nosotros.

Nunca un acto militante lleno a rebosar de gente tan triste terminó siendo un encuentro tan cálido.

domingo, 24 de enero de 2010

Mitos eróticos del Consejo Editorial de este blog (4): Alicia Sánchez Camacho (presidenta del PP catalán)

Izquierda Vieja e Izquierda Postmoderna: cuando el muerto se ríe del degollado

IZQUIERDA VIEJA E IZQUIERDA POSTMODERNA:CUANDO EL MUERTO SE RIE DEL DEGOLLADO

Autor(es): Mazzeo, Miguel
Mazzeo, Miguel. Escritor, docente en la Universidad de Buenos Aires. Autor de ¿Qué (no) hacer? Apuntes para una crítica de los regímenes emancipatorios, publicado por Antropofagia en 2005 y El Sueño de Una cosa. Introducción al poder popular, publicado por la editorial El Colectivo en 2007 y por la fundación editorial El Perro y la Rana, Caracas, 2007. Es militante del Frente Popular Darío Santillán (FPDS).

I
Muchas veces, la divisa posmoderno/a se utiliza en espacios de militancia popular para definir ‑y descalificar‑ un conjunto de formulaciones y experiencias. En efecto, la designación también abarca prácticas, aunque los involucrados en las mismas no estén al tanto.
Ocurre que el sobrenombre ha desarrollado una excesiva polisemia. Desde el punto de vista de la izquierda vieja, todo lo que cae fuera de sus andrajosos esquemas (ambiguos en algunos casos, binarios en otros) y de sus limitados horizontes interpretativos es susceptible de ubicarse en la cuadrícula correspondiente a lo posmoderno.
Así, por ejemplo, muchas categorías son identificadas y desechadas por posmodernas, cuando, en realidad, en muchos casos, son más tributarias de las versiones heterodoxas del marxismo, productos que arrastra su corriente cálida, hijas de las tradiciones emancipatorias de Nuestra América, reactualizaciones de viejas identidades plebeyas. O simplemente son categorías nuevas, o mejor dicho: en un proceso abierto de pariciones, "están siendo nuevas". Lo mismo suele ocurrir con el pensamiento crítico, reflexivo y hermeneúticamente situado que reivindicamos.
Esto no niega en absoluto la realidad de una izquierda posmoderna que suele estar emparentada con algunas versiones del autonomismo.
El problema es que también existe un ancho universo que difiere notoriamente de los postulados posmodernos (y del autonomismo más ingenuo y ramplón) y que no siempre se reconoce, por dogmatismo, purismo y por otras limitaciones congénitas, un universo que excede los moldes y guiones tradicionales y que rompe con las clasificaciones preestablecidas.
Más grave aún, la izquierda vieja no reconoce que el universo de algunas corrientes del denominado autonomismo y de los grupos que reivindican la noción de poder popular es expresión genuina de un ciclo de luchas populares y de una experiencia de masas. Tampoco acepta que ese universo, a su vez, expresa un agotamiento de los modos políticos de esa misma izquierda vieja.
Lejos de asumir esta realidad la izquierda vieja ve en las nuevas expresiones un reflejo de la adopción de una vía "fracasada": el zapatismo. Por un lado niega la incidencia central del proceso histórico local, de las experiencias de base, de los azares de la recomposición del campo popular, que suministraron y suministran la clave singular de decodificación de los sucesos de Chiapas, así como de otras experiencias como la del Movimiento Sin Tierra (MST), del Brasil, por ejemplo. Por otro lado no logran entender algo que es evidente: experiencias como las del zapatismo, y otras bajo el signo de la autonomía y el poder popular son, en alguna medida, la expresión del categórico fracaso (y no de la derrota) de la izquierda vieja. El fracaso de todo lo que auspicia formas de elitización de la tarea revolucionaria y de resolución desde arriba.
Desde la izquierda vieja se tilda de posmoderno a todo lo que parte de los siguientes presupuestos: la crítica al antiguo régimen emancipatorio y a las estrategias revolucionarias tradicionales, la crítica al partido como herramienta de emancipación y, sobre todo, la crítica a un tipo de racionalidad y a una idea de totalidad. Paradójicamente la critica a "un tipo" de racionalidad burguesa y a una forma de asumir la totalidad, sin renunciar a las chances de otra razón y otra totalidad, les sirve a los están más identificados con una narrativa posmoderna estricta para detectar y para adjudicarles a las nuevas expresiones radicales fidelidades al viejo régimen emancipatorio o para considerarlas representantes de la "metafísica de la sustancia".
Debemos alejarnos de los tópicos y fetiches de la izquierda vieja que rechazan los aspectos de la posmodernidad que atentan contra su ciudadela: el pensamiento polarizante, las teorías totalizadoras (en el sentido de la totalidad cerrada), sus moldes estables, hiperacionales, su fe ciega en las posibilidades de conocer la "verdad objetiva", su saber positivo, técnico-productivo.
La izquierda vieja rechaza el terreno de la crítica posmoderna que gira sobre sus taras más evidentes (de hecho, en estos aspectos, las posmodernidad se ensaña con un espantajo), a esta altura, ¿quién duda que la izquierda vieja vive una época de decadencia intelectual? Hace rato que no dice y hace nada nuevo, hace tiempo que viene reescribiendo el mismo libro y el mismo libreto. Una nada sucede a otra nada.

II

No podemos dejar de reconocer que en la crítica posmoderna a la izquierda vieja hay elementos certeros. En efecto, muchos de sus núcleos están agotados: reproducen las lógicas del capital, son opresivos, se ajustan a un recetario y chocan con la realidad, etcétera. Pero hay otros tantos que la burguesía arrojó al basurero de la historia por sus capacidades a la hora de construir órdenes alternativos al capital, capacidades disruptivas, rebeldes. Sin escarbar demasiado: sujeto, memoria, experiencia, conciencia política popular, proyectos de emancipación, poder de los subalternos, organización, entre otros, aún resplandecen.
Una izquierda radical a tono con el presente y el futuro, debe discutir los terrenos blandos de la crítica posmoderna, su predilección por las superficies y su consiguiente falta de profundidad, su tendencia a subordinar la política a otras prácticas incluyendo la crítica literaria (no olvidar las textualizaciones), su rechazo a todo lo que signifique identidad, organización, presencia y conciencia, la negación a reconocer la posibilidad de que, por fuera de las representaciones, exista algo así como la "realidad". ¿Es el pensamiento el sujeto de la vida, el demiurgo de lo real? Asimismo debe cuestionar el perspectivismo escéptico ("no hay hechos, no hay realidad, sólo interpretaciones").
Nuestra praxis está de acuerdo en la deconstrucción de muchos paradigmas de la modernidad, por eso podemos coincidir con las corrientes posmodernas en una serie de combates epistemológicos. Pero debemos tener en claro que desde los requerimientos concretos de un proyecto emancipador, un conjunto de nociones centrales de la galaxia posmoderna presentan algunos problemas de traducción, o dicho de otro modo: severas limitaciones a la hora de la política[1].
¿Cómo decodificamos políticamente, en el marco de nuestras construcciones de base y nuestras luchas cotidianas, nociones tales como "acontecimiento incondicionado" (Alain Badiou), "multitud" (Michael Hardt-Antonio Negri), o "grito" (John Hollloway)?. Y más complicado aún: ¿cómo confrontar con el poder dominante desde las "proyecciones a-lógicas del inconsciente"? ¿Cómo pensar el cambio social con "agentes no sujeto"?
Los interrogantes no deberían ser interpretados como el acto de precipitarse en el dogmatismo de la izquierda vieja, o, como se diría de una posición posmoderna y en código Heideggeriano, como "una caída en la metafísica de la mismidad". No. Simplemente constatamos que, como decimos desde hace muchos años, la política aborrece el vacío. Ahora estamos en condiciones de agregar que también detesta la metafísica.
¿Qué prácticas sociales y políticas pueden inspirarse en esas nociones y otras nociones representativas de la posmodernidad? ¿Han servido y sirven para luchar contra la dominación y la explotación? ¿Han servido y sirven para luchar contra la brutalidad del capital? No se trata de hacer el elogio de la "racionalidad eficiente", sino de discutir el potencial emancipador del universo categorial y político de lo que se denomina posmodernidad.
La verdad es que no sabemos a ciencia cierta cuales son las posibilidades de estas nociones y su universo. Incluso, plenamente conscientes de los riesgos políticos de la soberbia, seguimos considerando la posibilidad de la propia incapacidad en la tarea de la decodificación. Por lo tanto, como no estamos tratando de corroborar un conjunto de certezas predecesoras, creemos que bien vale ponerlas a dialogar con la realidad: sólo así podremos tener indicios de sus capacidades de producir lazo social, prácticas antisistémicas y núcleos de poder popular. ¿De eso se trataba, no?
Por cierto, como pensamos desde experiencias concretas, no dejamos de acumular evidencias, hacer síntesis y sacar conclusiones. Hasta ahora las evidencias no son muy auspiciosas, los experimentos han sido frustrantes. El balance teórico-práctico no resulta favorable al fervor posmoderno: El "debe" incluye la reedición de modas teóricas[2], militantes-intelectuales que celebran las limitaciones de las organizaciones populares, que alimentan sus tendencias a la autoreferencialidad y al aislamiento y que finalmente, las tornan permeables a la cooptación del Estado o carne de ONGs, ámbitos de rencillas menores y corruptelas varias.
De cara a un proyecto emancipador, la modestia deviene estratégica. Pero por lo general ha sido escasa en los grupos, en la mayoría de los casos provenientes de medios universitarios, que, convencidos de las bondades antisistémicas del arsenal posmoderno, buscaron incidir en las construcciones de base. En un sentido fueron coherente con sus postulados: "deconstruyeron", pero no las redes del sistema de dominación sino las incipientes organizaciones populares. No hay diálogo posible cuando se asumen poses predictivas o apocalípticas. Cuando abruma la jerga y nunca aparece el núcleo descarnado.
Sabemos que es muy difícil construir sin certezas. De hecho vemos como los jóvenes se sienten atraídos por las organizaciones y grupos que les ofrecen algunas prefabricadas y rotundas. Junto con ellas vienen los manuales, un organigrama completo, tareas bien concretas, un horizonte troquelado. Y una falsa seguridad. Eso explica que las organizaciones de la izquierda vieja, a pesar de sus rigideces y esquematismos, aún conserven un activo militante juvenil, que periódicamente, agobio lógico de por medio, es reemplazado por nuevos contingentes.
Es muy difícil convocar a espacios que intenten la construcción conjunta de las certezas. Más difícil aún es asumir desde el vamos que esas certezas pueden ser transitorias. Pero es el único camino que conduce a una orilla otra. Ésta, posiblemente, sea la única certeza que reivindicamos.
Asimismo, consideramos que no podemos renunciar a comunicar las experiencias y convertirlas en significado colectivo de transformación social y política. Creemos, además, que las luchas por la emancipación no pueden prescindir de un horizonte universalista, ni de algunas herramientas y categorías proporcionadas por la "modernidad" que pueden y deben ser resignificadas y actualizadas.
[1] En relación a estas limitaciones, específicamente respecto de la teoría posestructuralista, Omar Acha ha planteado que "se ha limitado a una particular actitud trascendental que privilegia la explicitación de la inestabilidad de toda condición de posibilidad de la formación de subjetividades". Ver: Acha, Omar, El Sexo de la historia, Intervenciones de género para una crítica antiesencialista de la historiografía, Buenos Aires, El Cielo por Asalto, pág. 88.
[2] Algo similar ocurrió con el existencialismo y el estructuralismo, hace algunos años. La "moda teórica", cuando se impone, genera un conjunto de fidelidades a enfoques, categorías, etcétera. La capacidad de aporte de la teoría a la comprensión-modificación de la realidad pasa a segundo plano. Por lo general esas fidelidades son efímeras, duran hasta la irrupción de otra moda, que condena a lo que "pasó de moda" al desván de los recuerdos o a la historia intelectual, negando así los elementos más productivos. Por ejemplo: ¿quién lee hoy los tomos de la Crítica de la Razón Dialéctica, de Jean Paul Sartre? . ¿No son textos de una gran productividad?

sábado, 23 de enero de 2010

Huelga general en la sierra de Cádiz


Todos a la lucha contra contra crisis,
HUELGA GENERAL EN LA SIERRA DE CÁDIZ

La crisis está golpeando a esta comarca como a ninguna otra. En los 19 municipios de la Sierra contamos con 32.266 demandantes de empleo, es decir, el 39% de su población activa está en paro. Estos datos son del mes de diciembre de 2009, extraídos del Servicio Andaluz de Empleo de la Junta de Andalucía.

Familias enteras están al borde del precipicio con todos sus miembros en paro, donde cada mañana el cartero golpea sus puertas con algún que otro embargo (luz, agua, sellos de la seguridad social, hipotecas de viviendas,..), las colas en los servicios sociales de los Ayuntamientos son interminables, los Alcaldes se han convertido en una especie de frontón recibiendo todos los golpes sin poder solucionar el problema de la gente al no tener ni dinero ni medios. El Gobierno con algunas de sus medidas insuficientes y ridículas, han provocado peleas y malestar entre los trabajadores en la mayoría de los pueblos, ya que éstas no han generado apenas jornales.

Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) creemos sinceramente que tenemos que dar un toque de atención, un golpe que suene, que llegue a los oídos sordos de este gobierno. Nuestra comarca no puede seguir siendo la cenicienta de Andalucía, de España y de Europa.

Es por lo que convocamos una Huelga General el Martes 9 de Febrero para reivindicar las siguientes medidas:

1º. Un PER especial que de trabajo durante 4 meses a todos los parados agrarios y del Régimen General.

2º. Eliminar el requisito de las 35 peonadas para poder cobrar el Subsidio Agrario y la Renta Agraria.

3º. Condonación de la cuota de la Seguridad Social Agraria mientras se esté en paro.

4º. Permiso para poder rebuscar aceituna en toda Andalucía, así como para poder coger tomillo, espárragos, tagarninas, setas, caracoles, cardillos,...sin ser denunciado.

5º. Moratoria en el pago de las hipotecas por vivienda mientras se esté en paro.

6º. Ayudas directas a los pequeños agricultores y cooperativas para que siembren cultivos sociales que generen mano de obra.

7º. Que las pensiones mínimas sean igual al Salario Mínimo Interprofesional.

8º. Plan de formación y de reciclaje profesional para jóvenes y mayores (Escuelas Taller, Casas de Oficio, Talleres de Empleo, Formación Ocupacional...).

DATOS DE PARO EN LOS PUEBLOS DE LA SIERRA (DICIEMBRE 2009)

MUNICIPIO - PORCENTAJE DE PARADOS/AS
ALCALA DEL VALLE - 41%
ALGAR - 33%
ALGODONALES - 38%
ARCOS DE LA FRA. - 39%
BENAOCAZ - 26%
BORNOS - 45%
EL BOSQUE - 29%
EL GASTOR - 35%
ESPERA - 46%
GRAZALEMA - 26%
OLVERA - 32%
PRADO DEL REY - 40%
PUERTO SERRANO - 47%
TORREALAQUIME - 40%
UBRIQUE - 38%
SETENIL DE LAS BODEGAS - 33%
VILLAMARTIN - 43%
ZAHARA DE LA SIERRA - 30%
TOTALES - 39%

ESTOS DATOS SON ESCALOFRIANTES

¡REBELATE! PON EN PIE TUS DERECHOS Y TU DIGNIDAD.

¡TODOS Y TODAS A LA HUELGA!

(extraído de sindicatoandaluz.org)

Apuntes (de nuevo) sobre la reconstrucción de la izquierda

Apuntes (de nuevo) sobre la reconstrucción de la izquierda
Jaime Pastor

Nota previa: Este texto pretendía inicialmente avanzar sólo algunos puntos para la reflexión sobre la materia que aparece en el título, pero se ha extendido más de lo necesario y me ha llevado a tratar de dar respuestas sobre cuestiones que no pretendo en absoluto zanjar, pese a que a veces así lo parezca. Espero, pues, que sirva para debatir, leer y escuchar opiniones diferentes y aprender/desaprender sobre todo esto...y más.

“(Sobre la racionalidad de las propuestas de los movimientos sociales) Sólo cuidando la fuerza de la razón –vale decir, la calidad de sus razones, entre otras cosas- puede un movimiento social, al cabo de sus desvelos, poner sobre la mesa la razón de su fuerza”
Jorge Riechmann

1. La crisis global y el cambio brusco de escenario. “Aprender con el Sur”

Hace ya mucho tiempo que proliferan reflexiones y propuestas sobre la necesidad de (re)construir una izquierda dispuesta a (re)comenzar la tarea de volver a dar credibilidad a un proyecto alternativo frente al “modelo” civilizatorio dominante y es difícil aportar ideas nuevas mientras el “movimiento real” no dé pasos adelante efectivos. El estallido de la “burbuja financiera” y sus efectos multiplicadores a partir, sobre todo, de septiembre de 2008 han venido además a hacer más urgente esa labor, ya que se ha puesto de manifiesto el carácter sistémico de la crisis del capitalismo, provocando un brusco cambio de escenario que pone de relieve los límites de la “Gran Transformación” generada por el neoliberalismo. Nos encontramos, por tanto, ante una crisis global y multidimensional sin precedentes en la historia contemporánea que probablemente será larga, ya que difícilmente podrá salir el capitalismo de una mera “regulación caótica” (Husson, 2009) de la misma y tampoco existen las condiciones para una salida por la izquierda a escala global a corto y medio plazo.

Podéis leer el resto del artículo en:
http://www.anticapitalistas.org/node/4771

viernes, 22 de enero de 2010

Alex Callinicos sobre Daniel Bensaïd


DANIEL BENSAÏD (1946-2010)

La triste letanía de muertes de intelectuales marxistas de la generación de los 60 continúa.
El filósofo y activista francés Daniel Bensaïd, una de las grandes figuras surgida a partir de la revuelta de trabajadores y estudiantes de mayo-junio de 1968, murió el pasado 12 de enero a la edad de 63 años.

Daniel formó parte del pequeño grupo de activistas que, rebelándose contra el conservadurismo del Partido Comunista Francés, rompió con sus juventudes en 1966 para formar la Juventud Comunista Revolucionaria (JCR). La JCR jugó un papel dirigente en el movimiento estudiantil en 1968. Posteriormente la JCR fué el núcleo de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), la fuerza política más importante de la izquierda radical en Francia que hace un años lanzó el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA).

En su autobiografía Daniel describe muy gráficamente su educación, concentrada entre la modesta cafetería que sus padres regentaban en un barrio de clase trabajadora en Toulouse y una fuerte cultura política comunista. Estas raíces quizás ayuden a explicar sus grandes dotes como comunicador incluso cuando se refería a los conceptos filosóficos más esotéricos.

El gran auge de las luchas de los trabajadores a finales de los años 60 y principios de los 70 animó a decenas de miles de jóvenes en todo el mundo a sumarse a organizaciones socialistas revolucionarias. En un libro escrito con Henri Weber, Daniel llamó al mayo del 68 un “gran ensayo” de la revolución que estaba por venir. Expresó muy bien el sentido de urgencia de su generación, de lo que más tarde llamó la “impaciencia revolucionaria”, declarando: “La historia nos está echando su aliento en la nuca”.

Tras 1968 y durante muchos años Daniel trabajó a tiempo completo para la LCR y para la corriente internacional trotskista de la cual la Liga era su sección francesa, la Cuarta Internacional. Viajó por América Latina y tuvo un papel destacado en la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil.

Esta influencia ha continuado hasta hace muy poco. Le recuerdo dirigiéndose de manera brillante a un entregado público de socialistas brasileños en el Foro Social Mundial en vísperas de las grandes protestas antiguerra en 2003 con un vibrante discurso denunciando al neoliberalismo y al imperialismo y haciendo referencia a los nuevos movimientos de resistencia que estaban emergiendo.

Muchos de la generación de los 60 abandonaron la política revolucionaria una vez que sus esperanzas de cambio rápido se vieron defraudadas. No fue el caso de Daniel. Como profesor de filosofía en la Universidad de París VIII (St.Denis), escribió una serie de trabajos dedicados a desarrollar una versión del marxismo que, al mismo tiempo que profundizaba en su crítica del capitalismo, era sensible a las complejidades e incertezas de la historia.

Quizás lo más importante de su impresionante obra escrita fueron los ensayos recopilados en “La Discordance des temps” (1995) y “Marx for our times” (2003). Daniel estaba profundamente influenciado por el gran crítico marxista alemán Walter Benjamin.
Benjamin veía la historia como una catástrofe y la revolución como una repentina, violenta interrupción del curso normal de los acontecimientos.

Pese a retirarse de la dirección de la LCR a mediados de los años 90 Daniel permaneció profundamente involucrado en la actividad política. Fue uno de los grandes defensores de la apertura de la LCR, expresada en las exitosas campañas de Olivier Besancenot en 2002, en la campaña presidencial en 2007 y en el lanzamiento del NPA.

Desde hace unos pocos años Daniel estaba especialmente preocupado por la formación política de una nueva generación de activistas en la tradición marxista. Escribió un buen número de ensayos sobre estrategia revolucionaria y el “nuevo internacionalismo” representado por el movimiento anticapitalista y antiguerra. También lanzó la revista teórica “ContreTemps”, ahora ligada al NPA.

Daniel hacía todo esto mientras luchaba contra una importante enfermedad durante los últimos 15 años de su vida. Desde la habitación de su hospital estos últimos meses organizó una gran conferencia sobre la idea de comunismo que tendrá lugar en París a finales de este mes. Su frágil salud era contrarrestada por una enorme y firme voluntad, por su voz rica y profunda y por su agudo sentido del humor que impregnaban su conversación personal y sus intervenciones públicas.

Fué un orador y escritor especialmente elocuente. Su camarada Pierre Rousset lo planteó muy bien cuando en una ocasión me dijo que Daniel a la hora de escribir sobre un tema tenía más éxito a través las imágenes y metáforas que usaba que si escribía más directamente sobre ello.

La muerte de Daniel Bensaïd, como la de Chris Harman hace apenas 2 meses, priva al marxismo revolucionario de una de sus más voces más consistentes y creativas. Su influencia vivirá en sus escritos, en las grabaciones de sus discursos, y en cómo sus palabras y su ejemplo han ayudado a formar generaciones de militantes en todo el mundo.

Esto no minimiza la grave pérdida que su pareja, Sophie, su familia, amigos y camaradas han sufrido. Nuestras simpatías y solidaridad con ellos/as.

Alex Callinicos
12 de Enero de 2010
Publicado en el periódico Socialist Worker.
Traducción para foroanticapitalista.blogspot.com de Pablo F.

viernes, 15 de enero de 2010

Bensa, una pérdida insustituible


extraído de www.revoltaglobal.cat

Por Andreu Coll, militante de IA y redactor de Viento Sur

La verdad es que no consigo hacerme a la idea de que Bensa ya no esté entre nosotros. Entre artículo y artículo, entre labor y labor, me asalta la emoción por su ausencia y su recuerdo. Su muerte deja un vacío enorme, un dolor agudo y una melancolía indescriptible. Tanto quienes somos militantes de la IV internacional como quienes pertenecen a otras corrientes del movimiento obrero, así como las gentes que se reconocen en el marxismo, necesitaremos un tiempo para darnos cuenta de la magnitud de esta pérdida. Como decía Miguel Romero en su artículo en Público, quienes queríamos a Daniel Bensaïd nos sentimos irremediablemente solos. La pérdida es demoledora por tres motivos:

porque era un militante revolucionario internacionalista,

porque era un intelectual marxista de una cultura y una curiosidad intelectual vastísimas,

porque era una de las personas más sencillas, amistosas y cálidas que jamás he conocido.

La izquierda y el movimiento obrero tardarán mucho en generar una personalidad que encarne tan bien estas tres cualidades.

No tengo ninguna duda de que quienes han tenido un trato más regular y de más años con Bensaïd deben llevar esto mucho peor que yo. Pero para quienes nos politizamos en este país de mierda entre los escombros del Muro de Berlín y la reacción neoliberal, ante el desprecio y la condescendencia de tantos arrepentidos, entre los vómitos intelectuales del postmodernismo y el pensamiento débil y cuando el marxismo era poco más que un rincón en las librerías de tercera mano o una serie de cenáculos académicos cómodamente instalados en el pesimismo cósmico y en la inoperancia política, descubrir a Bensaïd fue algo muy especial en nuestra formación política.

Pero fue especial porque formaba un todo con la LCR francesa y la IV internacional. Daniel encarnaba lo mejor de nuestra corriente política. Y, desde la muerte de Mandel, era su más insigne embajador en el mundo. Ambos encuentros, con Bensaïd y con la corriente que tan bien representaba, fueron para mí y para un reducidísimo grupo de camaradas poco menos que “salir del armario”.

Lo que hasta entonces eran intuiciones, sentimientos, ideas embrionarias, frustraciones, desconfianzas, deseos, recelos, esperanzas… existía en forma de elaboración teórica, iniciativa política, continuidad militante, relevo generacional, conciencia y experiencia. De mayo del 68 no sólo quedaban los beatniks arrepentidos y los partidos obreros “realistas” que se habían vendido por un plato de lentejas: existía una corriente revolucionaria que había sobrevivido a la debacle impulsando las nuevas luchas y resistencias a la vez que actualizaba su pensamiento y transmitía sus sólidas raíces en la historia del movimiento obrero a una nueva generación militante.

Nosotros crecimos y nos hicimos gracias a la LCR y a Bensaïd.

Con los libros, los artículos y las charlas de Bensa aprendimos a adentrarnos en Marx y el marxismo revolucionario gracias a su enorme claridad, erudición y calidez.

Con la muerte de Daniel se va para siempre una parte de nuestras vidas y de nuestra minúscula historia. De lo que se trata ahora es de seguir siendo fieles a su memoria y a su combate.

jueves, 14 de enero de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

Mónica Oltra (diputada de Iniciativa en el País Valencià): una "crack"

Un comentario sobre el artículo "Escepticismo de la inteligencia, esperanza de la voluntad"

El siguiente escrito ha entrado en este blog como un comentario al artículo extraído de www.lacasaroja.es titulado "Escepticismo de la inteligencia, esperanza de la voluntad" (que lo tenéis más abajo).
Es interesante lo que plantea, así que lo pongo en columna central.
Lo firma un ex-miembro de IU-Madrid.
Que siga el debate.


El sustrato básico de lo irrefundable en IU está en la estrategia camaleónica del PCE que, en su momento, se le cayó SU muro de Berlín y, sintiéndose parte de ESO, pugno por una nueva etiqueta donde transmutar su proyecto para hacerlo más digerible ante la avalancha mediática del momento.

Puesto en marcha el invento, unos optaron por mimetismos a la italiana (siguiendo los tavestismos del viejo PCI) y otros socavaron la pluralidad para preparar el renacer orgánico de las cenizas del PCE. Eso permitía dar cobijo a López Garrido y Paco Frutos en un mismo edificio parecido a la Rue del Percebe o a la novela de Georges Perec, La Vida instrucciones al uso.

El jefe de la primera reforma era el modesto (e inicialmente carrilista, Gerardo Iglesias) y el presidente de la escalera pasó posteriormente a ser el vetusto y carismático Anguita que, pese a los pesares, se despachó con un discurso antiPSOE y claramente radical con el sistema parlamentario bipartidista.

Eso díó alas. La alas se rompieron en una combinación de elementos cual tormenta perfecta en la que lo mediático se sumaba a la escisión MADE IN PRISA de los supuestos renovadores de Almeida, Garrido y Trigo. En ese estallido, don Frutos -sujeto de pocos recursos intelectuales y de grandes dotes de aparatismo y burocracia sin límites- dió su peculiar golpe y, puestos a ello, se lanzó a la candidatura de las legislativas firmando un ACUERDO PREELECTORAL con el mísmisimo PSOE de Almunia (paradojas y verbigracia, don Frutos el antisocialista, llegó más lejos que Carrillo).

Luego, Llamazares, reformista y tirando a afable y de buena fé, reinició la nave aguantando el torpedeo interno del PCE, las iras de Frutos (que recuperó su izquierdismo de boquilla) y...por el camino, oro frente como el tema de la alianza de gobierno en Catalunya y Euskadi con formaciones social-liberales, nacionalistas y eco-socialdemócratas.

Añadir también la significativa marcha de Espacio Alternativo, dicho sea de paso...tarde pero necesaria.

Y con este bagaje ahora los infundadores pretende refundar lo que fundieron como una micromasa plomiza, mengüante y agonizante.

Seamos serios. El espacio socialdemócrata tiene un nombre. El espacio a la izquierda y por la ruptura con el cosmos capitalista, aún no tiene nombre. Tiene potencialidades y necesitades. Apuestan por ello gentes de IA, de en Lucha, de movimientos, de otras izquierdas perplejas con mucho que decir y ganas de no perder más ocasiones.

Sin duda lo de refundar IU no forma parte de esta apremiante necesidad.

Del PCE, a estas alturas, ya no cuela lo que reinventen. Es su ADN, el ADN del PCE: Desde la república a nuestros días, pasando por Mercader, Carrillo, Ignacio Gallego, Tamames y Francisco Frutos.

SALUDOS DE UN EX-IU DE MADRID

Escepticismo de la inteligencia, esperanza de la voluntad...

… o glosas de andar por casa a un artículo de Raimundo Viejo Viñas

por Jorge Espinoso.
extraído de www.lacasaroja.es


Hace unos días apareció en la revista Diagonal un artículo de Raimundo Viejo Viñas (RRV, en adelante), en el que exponía diversas razones para el escepticismo ante el proceso de refundación promovido por Izquierda Unida. El artículo era una parte -la más concreta y polémica- de un texto más extenso, y ha suscitado cierto revuelo en la blogosfera.

Aunque su autor abusa -en mi opinión- de cierta jerga postmoderna que puede espantar (o encrespar) a más de un lector y dificultar la comprensión de alguno de los pasajes del artículo, creo que éste es interesante por al menos tres motivos: apunta a problemas importantes que a veces pasan desapercibidos; expresa el escepticismo que, por esas u otras razones, tienen muchos otros activistas sociales; y representa una visión política que existe en algún segmento de los movimientos sociales. Además, si las gentes de Izquierda Unida deseamos abrir las puertas de nuestra organización y encontrarnos con otras gentes de la izquierda, creo que debemos hacerlo escuchando a los demás y considerando sus razones, incluso cuando nos parezcan injustas o incorrectas.

Eso es lo que me propongo hacer en esta entrada. En lugar de escribir una respuesta global, voy a corta-pegar su texto aquí y a intercalar mis comentarios dentro de él (con una sangría mayor y en cursiva para distinguirlos claramente del texto principal). He reproducido el texto entero y no sólo las partes a las que me refiero, para que quien no lo haya leído pueda hacerlo directamente. Los más perezosos y los menos pacientes pueden saltar directamente a la tercera parte, que es sin duda la que suscita más y mayores controversias. El post, adelanto, es bastante largo (y permite dos formas de lectura: leer de un tirón el artículo de RRV y luego mirar los comentarios, o ir leyendo ambas cosas a la vez).

Para terminar de rizar el rizo, voy a hacer un experimento: invitar a los pocos lectores que nos quedan a que participen también en esta entrada más allá de la letra pequeña de los comentarios. ¿Cómo? Muy sencillo: he marcado cada párrafo con números romanos, de modo que podéis señalar el párrafo al que se refieren vuestros comentarios, y yo los iré subiendo a la entrada (y los borraré abajo para facilitar la lectura del resto). Como suele ser habitual, sortearemos un jamón entre todos los participantes. (Las valoraciones generales se quedaran abajo, en los comentarios, pero también entrarán en el sorteo.)

¡Adelante!

¿REFUNDAR LO IRREFUNDABLE? RAZONES PARA EL ESCEPTICISMO.


Raimundo Viejo Viñas


El movimiento y la izquierda: otra relación es posible

(I) A mediados de los ochenta, una nueva ola de movilizaciones brindó a mi generación la oportunidad de recuperar la iniciativa política en las calles tras el “desencanto” postfranquista. Fueron los años de la campaña contra la OTAN, el movimiento estudiantil del curso 1986/1987, la huelga del 14-D, las movilizaciones contra la Guerra del Golfo, la campaña contra el V-Centenario, etc. La ola se extendió de mediados de los ochenta a la primera mitad de los noventa y a pesar de no ser comparable a la ola precedente de los años de la transición, sirvió para que toda una generación se formase políticamente y consiguiese experimentar nuevas formas de hacer política. Seguramente el movimiento antimilitarista represente mejor que ningún otro lo positivo de aquellos años. La desobediencia civil demostró que se podía articular una movilización capaz de incidir no ya sólo sobre las políticas públicas, sino sobre la propia estructura del Estado en uno de sus pilares fundamentales (la abolición del servicio militar obligatorio). A pesar de la moderación rampante que había seguido a la abrumadora victoria electoral del PSOE en 1982, hacer política desde la radicalización de la democracia era posible.

[Comentario de ceronegativo: Lo de que "toda una generación se formase políticamente y consiguiese experimentar nuevas formas de hacer política" entiendo que se refiere a toda una generación de activistas, porque la mayoría de la generación (mi generación), no era precisamente muy activa. El movimiento antimilitarista muestra las limitaciones de movimientos fuertes pero no "radicales" (en el sentido de ir a la raíz): Acabado el servicio militar obligatorio el movimiento se reduce a una fracción del que era, precisamente cuanto más intervencionista actúa nuestro gobierno. Luego la mayoría de la gente del movimiento no era "anti-militarista" sino "anti-mili", que es muy diferente, y mucho menos radical. Lo vemos ahora con el movimiento anti-guerra (de Afganistán). La gente era anti-guerra de Iraq, no anti guerra a secas. Los anti-guerra a secas somos, por desgracia, los mismos de siempre.]

(II) Al mismo tiempo, en el contexto de aquella ola de los ochenta, se formuló una buena idea que nunca alcanzó a desarrollarse plenamente: el “movimiento político y social”. IU eran sus siglas y no pocxs creímos en aquel proyecto con la rebeldía ingenua de la adolescencia y la convicción inquebrantable de que este mundo no es el único posible. Impulsada por la ola de movilizaciones, IU creció organizativa y electoralmente. Pero la ola no duró lo suficiente y en su fase descendente el proyecto inicial fue progresivamente abandonado.

[Comentario de Hugo: Nos olvidamos a veces de algunas cosas. IU no nació como MPS, sino como coalición electoral. Después se fraguó la idea de un Movimiento Político y Social. Es un concepto que teóricamente está por limar, pero que en la práctica es inédito. Poco a poco fue convirtiéndose en un partido de partidos e independientes hasta ahora, que es un partido en el que hay un partido grande, pero minoritario, algunos pequeños partidos, escasas corrientes organizadas y muchos independientes generalmente agrupados en familias. Más tarde retomaré esto.

También se le olvida a RRV que en aquella época los movimientos de desobediencia civil (singularmente los insumisos) recelaban de IU tanto como ahora sucede en los CSO. Y con una relación parecida: muchos militantes de IU éramos insumisos; como la manifestación de apoyo al Patio Maravillas estaba plagada de militantes de IU, aunque no nos identificáramos como tales. La desconfianza de los movimientos sociales emancipadores a las estructuras partidarias no viene de los vicios de los últimos años de IU, sino que tiene ya sus años (acaso tenga ciertas raíces en el 68).]

[Comentario de ceronegativo: Coincidiendo en parte con lo que dice Hugo, creo que cuando se habla de "fase descendente" es imprescindible citar que la debacle político-organizativa-electoral de IU, a parte de destapar debilidades y contradicciones del modelo, viene dado por un brutal ataque exterior ("la pinza") al que se unen con alegría la primera de las "expresiones" que menciona Raimundo Viejo Viñas en el párrafo (III).]


(III) La crisis de IU se expresó básicamente de tres maneras. (1) El oportunismo del PDNI, Esquerda de Galicia (apropiación oportunista y españolista del Esquerda de Galiza original) y muchos otros que decidieron recolocarse a la sombra el PSOE y los grandes sindicatos, donde se está, sin duda, mucho más calentito que en las calles, los centros sociales okupados y otros espacios del movimiento sin calefacción. (2) El consevadurismo identitario y autorreferencial del PCE, que se negó a afrontar su fin histórico junto al mundo soviético y prefirió iniciar la larga etapa de autoafirmación contra las demás familias de la izquierda de la que todavía no parece haber salido. Y last but not least (3), la salida en cualquiera de sus dos sentidos -de vuelta a casa o hacia la política de movimiento- de un montón de activistas que transitaron por IU en sus años buenos (y entre los que se cuenta quien esto escribe).

[Comentario de ceronegativo: Sobre lo que dice del PCE, no creo que sea evidente para cualquiera que el PCE deba "afrontar su fin histórico junto al mundo soviético" y que esta afirmación se pueda deslizar sin ninguna explicación por parte del autor, al igual que requeriría algo de argumentación cuando habla de la "afirmación contra las demás familias de la izquierda". Personalmente no se a que se puede referir. ]

(IV) Para cuando llegó la siguiente ola de movilizaciones, IU ya no era un instrumento político, sino esa bizarra jaula de grillos que siempre ha conocido la generación altermundialista. La ola iniciada entre Chiapas y Seattle cogió a IU completamente fuera de juego, incapaz de dialogar con una eclosión sin precedentes de otras formas de hacer política y altos niveles de movilización social. Durante el periodo de movilización subsiguiente no habrá mejor evidencia, más real y más cruel para IU, que sus propios resultados electorales (la única herramienta con la que IU se ha querido medir hacia el exterior desde a primera mitad de los noventa). En este contexto de creciente aislamiento del movimiento real, IU irá de refundación en refundación hasta la refundación final.

Hasta este último párrafo estoy más o menos de acuerdo con RRV, pero creo que aquí exagera al considerar que a partir de ese ciclo político “IU ya no era un instrumento político” y se equivoca al medir ese fracaso por sus resultados electorales. Además, adelantar sumariamente el inevitable destino de cualquier refundación parece una conclusión un poco apresurada.

El interfaz representativo

(V) La ola altermundialista que se desplegó desde finales de los noventa a mediados de los dos mil ha sido un proceso que ha dejado tras de sí una rica experiencia a la par que ha consolidado un importante entramado institucional del movimiento: desde los centros sociales hasta los medios de comunicación alternativos, pasando por una constelación de organizaciones (sindicatos, colectivos, etc.) de distinto tamaño, temática y práctica política. En este sentido, el balance por la izquierda de la última década sin duda es mucho más positivo para la política del movimiento que para la política de partido. A día de hoy el activismo es mucho más fuerte, dispone de mucha más experiencia acumulada y está mucho mejor organizado que a mediados de los años noventa. Por más que los pesimistas de la razón no dejen sus quejas plañideras sobre la ausencia de masas en las calles, los optimistas de la voluntad saben que la multitud no se guía por las estructuraciones hegemónicas del modo de mando leninista. La multitud no se convoca con una circular del Partido, se invoca con el gesto que nace de la siempre difícil conjunción de fortuna y virtu.

Que el activismo es mucho más fuerte, experimentado y organizado que a mediados de los 90 me parece una afirmación bastante cuestionable, empezando porque el “activismo” engloba a un conjunto tan heterogéneo de activismos que me sería difícil discernir cuáles han mejorado y cuáles han empeorado con el tiempo. Lo peor es que en lugar de ofrecer alguna razón para persuadirnos de que, efectivamente, las cosas en el mundo activista han ido para mejor, RRV termina con una frase tan bonita como oscura: ¿qué quiere decir que “la multitud se invoca en el gesto que nace de la siempre difícil conjunción de fortuna y virtu” y cuál es su relación con la evolución favorable del activismo? Si rechazamos a “las masas en las calles” como el indicador de la salud de los movimientos sociales (algo que yo estaría dispuesto a asumir con una matización: que sea el único indicador), creo que debemos ofrecer otros para convencer a los demás de nuestra opinión.

[Comentario de ceronegativo: leyendo a Raimundo Viejo Viñas parece que el "activismo" es mejor únicamente cuanto más "experimentado" es, porque si los resultado electorales son malos, las "masas" no están en las calles y el "importante entramado institucional" creo que tampoco es tan glorioso... no veo la gran fortaleza de el "activismo" frente a la década pasada... y parece que insinúa, por la referencia a Maquiavelo con la que termina el párrafo, aunque sea un poco oscura, que hay que confiar en acciones de colectivos (¿o personas individuales incluso?) que mezclen fortuna y arrojo ¿Es una vuelta a la "propaganda por el hecho" anarquista del s. XIX? ¿Es que no hemos aprendido nada desde entonces?]

(VI) No obstante, tampoco hay tanto como para ser triunfalistas. La política del movimiento apenas está dando sus primeros pasos y a pesar de su enorme potencia, la última década arroja interrogantes preocupantes sobre la capacidad de las redes de activistas para conseguir influir sobre los procesos legislativos y la estructura del propio poder soberano del que se escinden y al que se oponen. Mal vamos si la utilidad de las movilizaciones se ha de limitar a echar al PP del poder (o a impedir que vuelva) para que ocupe su lugar el PSOE. Los movimientos necesitan urgentemente un interfaz propio en el gobierno representativo o por el contrario serán víctimas de su propia incapacidad para hacer frente a la deriva neoliberal.

Aquí entra en escena un problema importante de su argumentación: la referencia a “la política del movimiento”. ¿Qué es exactamente “la política del movimiento”? O, para ser más directos: ¿existe algo a lo que podamos llamar “movimiento”? Yo creo que lo que existen son “movimientos sociales”, y que incluso esa expresión es bastante simplificadora, porque engloba a cosas tan diferentes (por tamaño, composición, ideas y actividad) como Ecologistas en Acción y Teruel Existe, la Unidad Cívica por la República y el Patio Maravillas, Comisiones Obreras y las bicis críticas, una asociación vecinal y el Forum de Política Feminista, etcétera (descontando, por supuesto, a los movimientos sociales de derechas).


No creo, a juzgar por lo que dice después, que RRV utilice esa expresión para indicar que “el movimiento” es algo homogéneo o unitario; pero es algo que, en alguna medida, se desliza en su argumentación, pues da a entender que “el movimiento” necesita o prefiere algunas cosas, como si se tratara, efectivamente, de un sujeto que puede necesitar o preferir algo. Y la diversidad a la que me refería no se refiere sólo al contenido político de los movimientos sociales, sino también a la relación que estos movimientos (y, dentro de cada uno de ellos, las distintas organizaciones) desean entablar con los partidos políticos o las instituciones.


Por poner un ejemplo: el feminismo. Como es sabido, dentro del feminismo existen posturas diferentes hacia temas como las políticas sociales emprendidas por el PSOE, las estrategias ante la regulación del aborto o -el ejemplo más claro- la prostitución. Pero la cosa no termina aquí, puesto que también existen posturas encontradas respecto a eso que RRV llama “el interfaz representativo del movimiento”: algunas feministas desconfían radicalmente de partidos e instituciones; otras opinan que debe producirse una colaboración horizontal con las organizaciones partidistas en las luchas; y otras prefieren que éstos se limiten a su función representativa y no interfieran en el espacio del movimiento feminista.

Las expresiones “el movimiento” o “la política del movimiento” parecen encuadrar toda esta diversidad en algo más homogéneo y unitario (y no creo que se trate de una cuestión meramente terminológica) con el riesgo añadido de atribuir al movimiento rasgos, ideas o preferencias que lo son únicamente de alguna de sus partes, precisamente de aquéllas más afines a uno mismo.

[Comentario de Hugo: No creo que España fuera un ejemplo de movilización antiglobalización. Sólo la cumbre en Barcelona movilizó a una muchedumbre, pero en general no se puede hablar de ciclo de movilizaciones en absoluto. El texto insinúa (o afirma) que hubo un ciclo exitoso de movimientos sociales (o del movimiento, dice) mientras IU caía porque no conectaba con estos. Yo más bien diría que los movimientos sociales en España han sido muy débiles y que IU, encima, no ha sabido relacionarse con ellos. Hubo un ciclo de movilizaciones sindicales contra el felipismo al que IU supo contribuir (IU sirvió de altavoz para los sindicatos; después los sindicatos mayoritarios prefirieron madrigueras más calentitas, especialmente a partir del ocaso de la UGT por la PSV; IU no supo reubicarse).

Pero el único ciclo de movilizaciones que realmente ha habido en España desde la caída del felipismo fue la segunda legislatura con movilizaciones estudiantiles, ecologistas (Nunca Mais) y sindicales (huelga general) que germinaron en un ciclo de movilizaciones contra la guerra de irak. Y ahí sí que sucedió lo que señala RRV: "Mal vamos si la utilidad de las movilizaciones se ha de limitar a echar al PP del poder (o a impedir que vuelva) para que ocupe su lugar el PSOE". Como dice a veces Carlos Taibo, parece que en aquel ciclo para mucha gente lo importante era que Urdaci dejara de presentar los telediarios. Ni IU ni el movimiento social supieron dar continuidad a aquel movimiento, que murió el 14 de marzo de 2004 con el desalojo del aznarismo. Creo que ahí hubo una clara ausencia de objetivos claros por parte del movimiento social y IU estuvo muy desorientada. Además, es una obvia dificultad para quienes estamos a la izquierda de la post-socialdemocracia mostrar que quitando la cara más obscena del sistema (el PP) no se solucionan los males generados por el sistema. Pero no es una dificultad de IU, sino también de esa izquierda social: si hubiera un fallo de IU tras un éxito del movimiento social el 14-M hubiera habido una gran abstención, pero mucha de la gente a la que se movilizó, que tomó las calles, quería que Urdaci saliera de TVE y votó a Lorenzo Milá, que es más educado.]

[Comentario de ceronegativo: Coincido plenamente con los comentarios anteriores y sólo añado que este párrafo fuera de contexto parece que dice "¡La lucha esta en la calle y en el parlamento!" y "Si no existiera IU habría que inventarla" ]



(VII) Llegado este punto cabe cuestionarse si el interfaz representativo puede ser construido interactivamente con las organizaciones de partido existentes o si, por el contrario, ha de surgir de las propias redes activistas. A favor de la primera idea encontramos la genealogía común que comparten las organizaciones de partido de izquierda con las redes activistas en la política del movimiento. Aunque por la modalidad de institucionalización seguida hoy pueda costar identificar que en otro momento fueron organizaciones de movimiento, los partidos políticos de la izquierda se originaron en las diferentes expresiones de la política del movimiento (del movimiento obrero surgieron los partidos socialistas y comunistas, de los nacionalismos sin Estado los partidos nacionalistas, etc.).

(VIII) Históricamente fue el éxito del movimiento el que obligó al poder soberano a readaptar la forma-Estado para acomodar a las elites nacidas de las organizaciones del movimiento. Por medio de la conocida tesis sobre la “ley de hierro de la oligarquía”, Robert Michels mostró ya a principios del siglo pasado las posibilidades de acomodación de las elites obreras. Desde entonces, este mismo patrón de acomodación se ha venido observando en diferentes países de maneras diversas. Las más recientes integraciones de aquellos partidos que se decían “anti-partido” serían el último capítulo de una misma historia (el caso más notorio vendría a ser el de Die Grünen en Alemania).

Aunque parezca tema secundario, no coincido totalmente con esta interpretación. Para mi, lo fundamental, de la “ley de hierro de las oligarquías” es que las organizaciones que luchan por democratizar la sociedad terminan siendo ellas mismas, como resultado de determinados mecanismos institucionales, muy poco democráticas. Estos mecanismos que rigen el funcionamiento de los partidos están relacionados con el crecimiento en tamaño y en poder de éstos, lo que favorece la aparición de formas tradicionales (esto es: no democráticas) de división del trabajo y organización del poder, y termina reproduciendo los esquemas oligárquicos de la sociedad. La “acomodación de las élites” es una parte del problema, pero no es más grave que la “acomodación de las bases”.


Michels hablaba de los partidos, pero creo que su argumento puede aplicarse a otras grandes organizaciones (como los sindicatos), y que subsiste en la actualidad, como puede comprobarse echando un vistazo al funcionamiento de Izquierda Unida. Pero lo peor de todo -y lo más importante- es que este fenómeno tenderá a aparecer en cualquier organización a poco que crezca en tamaño y poder (por ejemplo, en Izquierda Anticapitalista si tuviera los mismos afiliados y cargos públicos que IU, en ese “interfaz representativo del movimiento” o en las instituciones políticas de una sociedad alternativa)… a no ser que se tome clara conciencia de ello y se establezcan nuevas formas de organización capaces de combinar la democracia y la eficiencia para resistir a esa férrea ley.


Por eso es por lo que creo que la democratización de los partidos u otras grandes organizaciones es tan importante: no sólo porque es un fin valioso en sí mismo, sino porque sería el mejor modo de mostrar que otras formas de dividir el trabajo y articular el poder en las grandes organizaciones son posibles.

[Comentario de Hugo: Es cierto que en el siglo XIX el movimiento social precedió al instrumento político. Desde la II Guerra Mundial no fue así. En el 68 no germinó ninguno de los movimientos en ningún instrumento político, por ejemplo, pese a que podemos considerarlos movimientos victoriosos en muchos aspectos (sobre todo en transformación de hábitos sociales). Hace mucho tiempo que la democracia representativa supo alejar las instituciones lo suficiente de la sociedad como para evitar que la izquierda social sepa organizarse políticamente como para ser una amenaza también en las instituciones. El resultado es que el capitalismo ha sabido dejar “pasar la pelota pero no el jugador” y ha aceptado una cierta liberación sexual, o el fin formal de la discriminación racial o de género… sin responder a las críticas radicales planteadas por el movimiento social pero desactivándolo.

Es un problema que no hemos sabido resolver en ningún lugar, pero, como no podemos rendirnos, tenemos que intentar seguir equivocándonos hasta que por error acertemos.]

[Comentario de ceronegativo: Aquí nos hacemos un poco trampas al solitario, vale, "la ley de hierro" es cierta y tal y cual y pascual pero, como en el tema del movimiento antimilitarista ¿la gente esta contra el ejército o contra "la mili"?. En todo se da esto, para algunos, pocos, la lucha por un nuevo convenio es el primer escalón para tumbar el capitalismo. Para la mayoría es la lucha por el nuevo convenio es sólo eso, y cuanto tiene la pasta en la mano se van corriendo al carrefour a comprarse una tele de plasma y ver el fútbol, y eso pasa en todos los movimientos sociales (en menor o mayor medida). la clave de bóveda sería “resolver” si es que es resoluble, esto.]


(IX) La crítica a esta primera modalidad de producción del interfaz representativo podría venir de la dependencia que estas organizaciones han originado respecto a sus propias trayectorias (lo que los politólogos denominan path dependency). Al fin y al cabo, vistas las experiencias que desde el movimiento se han hecho con estas organizaciones (a menudo marcadas por fuertes niveles de conflicto resultantes del recurso al poder soberano con una finalidad disciplinaria), no resulta extraño que las redes activistas (especialmente aquellas que han conocido la política de partido de primera mano) guarden una distancia prudencial respecto a los propios partidos políticos.

No entiendo bien a cuento de qué viene aquí la path dependency (a no ser que se refiera a que los partidos están presos de su propia historia y eso les impedirá cambiar en el futuro) ni a qué se refiere con el “recurso al poder soberano con una finalidad disciplinaria”, pero estoy de acuerdo con la idea fundamental: las redes de activistas recelan de los partidos políticos por las malas experiencias que han vivido con o -peor aún- en ellos.

(X) En este sentido, quien desease reorientar su organización de partido hacia la función de interfaz representativo del movimiento habría de realizar una inversión nada desdeñable de esfuerzo en construir las relaciones de confianza necesarias. Y cuando decimos confianza no nos referimos a tejer redes de complicidad personal, sino a la seguridad que nace de las garantías de una procedimentalidad adecuada, transparente, debidamente institucionalizada. Desafortunadamente, en nuestro entorno inmediato no se observan indicadores significativos en este sentido.

En mi opinión, aquí RRV señala el punto crucial: lo necesario para una reorientación de Izquierda Unida no serían buenas palabras sino hechos concretos, que se plasmen en una “procedimentalidad adecuada”: que el que acepte la invitación a un proceso de refundación o se decida a colaborar con IU sepa cuáles son las reglas, tenga acceso a la información, pueda hablar en pie de igualdad, participe realmente en las decisiones, sea capaz de controlar que luego se cumplen, etc.

[Comentario de ceronegativo: Esto me parece algo tonto. Es altamente deseable que se consume esa “procedimentalidad adecuada”, pero pensar que sólo con eso los movimientos sociales se acercarán a este nuestro "interfaz participativo" es un poco infantiloide, para empezar por su propia diversidad y en segundo por las rencillas no políticas que todos sabemos que existen en un mundo taaaaaaan pequeño, donde todo el mundo es "ex-" de algo o tiene cuentas pendientes desde 1939.

Una preguntita ¿en la arcadia feliz de la IU fundacional en la que participaba Raimundo Viejo Viñas se daba esa “procedimentalidad adecuada”? y si es así ¿porque no acudieron los mm.ss. en manadas?]

(XI) La segunda modalidad con la que producir un interfaz representativo sigue la dirección opuesta a la anterior y parte de abajo, pero no para ir hacia arriba, sino para difundirse horizontalmente de acuerdo con el principio federal. Aunque de manera incipiente y a todas luces insuficiente, el zapatismo ha avanzado algunas ideas estratégicas importantes por medio de sus apotegmas “abajo a la izquierda”, “caminar preguntando” y otros, su ejemplo práctico resulta todavía insuficiente en los contextos de las sociedades postfordistas. En la lógica categorial del eje vertical la legitimidad indudable que se gana de partir desde abajo y en ruptura desobediente con el poder soberano se expone a un pronto agotamiento si se insiste en repetir las fórmulas del pasado (desde el partido obrero de masas a la organización ideológica de vanguardia).

No tengo muy claro en qué sentido esta segunda modalidad sigue una dirección opuesta a la anterior; pues da por hecho que los partidos están arriba y los movimientos abajo, lo cual es cierto en algunas situaciones pero no en otras.


Por otro lado, creo que hay mucha tela que cortar respecto a “las fórmulas del pasado”. El “partido obrero de masas” fue una creación histórica de la clase trabajadora, que a través de este arma organizativa no sólo pudo acceder a la vida político-parlamentaria, sino desarrollar todo un tejido social formado por periódicos, escuelas populares, clubes deportivos, bibliotecas, etc. Por supuesto, no se trata de repetir mecánicamente viejos modelos, pero tampoco de dar la espalda al pasado tan alegremente (actitudes ambas que, desafortunadamente, se estilan mucho en IU). Yo creo que hay cosas que aprender del “partido obrero de masas”, que en muchos sentidos era más democrático y más abierto que los partidos actuales. Ello implica tomarse en serio también dos cosas: la “ley de hierro de las oligarquías” comentada más arriba y los cambios en la estructura de clase y en la sociedad civil a lo largo de todo un siglo. Probablemente ahora no sea necesario ni deseable que todo ese tejido social caiga bajo el patrocinio de un partido, pero sí puede ser interesante que se produzcan sinergias y formas de colaboración entre los partidos y los colectivos sociales para desarrollar -por ejemplo- centros sociales, librerías, cooperativas o redes de apoyo mutuo a nivel de base.

[Comentario de ceronegativo: Es muy posmoderno tirar alegremente todo lo construido durante siglos de lucha a la basura sin alternativa clara, auque eso no quiera decir que la casa no requiera reformas y gordas.]

(XII) Desafortunadamente, esto es algo que no parecen tener muy claro todavía los activistas de las organizaciones que aspiran a construir el interfaz representativo desde la política del movimiento. La matriz leninista de organizaciones tan variadas como la neotrotskista Izquierda Anticapitalista o los partidos independentistas que habitan algunos proyectos innovadores como las CUP constituye a día de hoy el principal impedimento para la producción del interfaz representativo. El cambio gramatical de nuestros días pasa por hacer definitivo el Good bye Lenin! y no por la explotación de la legitimidad que nace en la desobediencia con fines partidistas. La razón para ello es, si se quiere, paradójicamente leninista: el modelo consistente en transponer la organización fabril al partido de masas que tan bien funcionó durante el fordismo ya no está operativo en el mundo de hoy.

Intuyo que RRV lleva algo de razón en su crítica a la “matriz leninista”, aunque nuevamente me parece un tema escurridizo cuya complejidad exigiría más y mejores argumentos. En realidad, creo que algunos aspectos del leninismo (como su concepción político-organizativa del partido) empezaron a fallar mucho antes, precisamente en el contexto fordista al que se refiere RRV, y otros (como la experiencia de los soviets) todavía pueden servirnos como fuente de inspiración. Así que, en lugar de con un “adiós”, yo despediría a Lenin con un “hasta luego”.

[Comentario de ceronegativo: A ver ¿cómo es la fábrica hoy, en el postfordismo? si en Partido tiene que seguir la estructura de la fábrica ¿porque tenemos una estructura fordista?. No es Good bye Lenin! es Hello Lenin!]

¿Refundar lo irrefundable?

(XIII) Tras años de broncas, expulsiones y sectarismo, parece que IU se anima a salir por fin de su universo cainita y se dirige de nuevo a la sociedad. La propuesta sería enormemente esperanzadora de no tratarse de la enésima mutación de un mismo conjunto de problemas sin resolver. Y es que a juzgar por documentos e intervenciones, IU se encuentra lejos de configurarse como el interfaz representativo del movimiento que necesitamos. Antes bien, su “refundación” apunta más bien al agotamiento de un modelo abortado (el “movimiento político y social”) y a la necesidad oxigenar una organización exhausta por su propia ineficacia. He aquí algunas razones para el escepticismo:

Una descripción sin concesiones que, sin embargo, no puede decirse que esté alejada de la realidad. No obstante, no queda claro si el modelo de “movimiento político y social” es un modelo “agotado” o “abortado”, y de eso depende que saquemos una u otra conclusión: que lo hemos puesto en práctica pero no ha funcionado; o que nunca lo hemos llegado a poner en práctica, por lo quizás pueda funcionar.

[Comentario de Hugo: Creo que aquí hay un error profundo que RRV comparte con muchos de los "escépticos" que viven fuera de IU como de los inmovilistas que hay en IU (muchos de los cuales también adoptan el disfraz de escépticos). Se trata de pensar que el proyecto es un proyecto de refundación de IU y no una propuesta que hace IU de refundación de la izquierda política. Son dos cosas muy distintas y se afrontan de forma distinta. RRV toma el documento interno (la guía que se aprobó en el Consejo Político Federal) que hace referencia a qué debe impulsar IU y a cómo lo debemos incorporar a nivel interno. Esto último es absolutamente accesorio a la refundación: que nos demos un canal orgánico para que IU se vincule totalmente con la refundación de la izquierda puede ser discutido desde un punto de vista técnico por todo el mundo o político por militantes de IU, pero no es demasiado sustancial. Lo que sí es sustancial es la propuesta que hace a la izquierda social de refundación de la izquierda política: ésta está expresada en los foros y talleres y en el llamamiento para la refundación de la izquierda que, oportunamente, es silenciado por RRV. Si lo que hace IU es una propuesta al conjunto de la izquierda social de refundación de la izquierda política, no puede hacer una propuesta demasiado cerrada, sino tremendamente abierta para que juntos diseñemos una nueva fuerza política en un proceso compartido. Lo único que debe hacer IU es presentar una propuesta de itinerario (los foros y talleres, por ejemplo), participar en él en pie de igualdad con el conjunto de la izquierda y comprometerse a aceptar el resultado de tal proceso.]

(XIV) 1. Un discurso ajeno a los cambios del mundo de hoy. A pesar de que en la última década se ha formulado un complejo y rico programa, IU no parece acusar recibo y se sigue moviendo en los márgenes conceptuales e identitarios de la llamada “izquierda transformadora”: la defensa (y no el rechazo) del trabajo, el feminismo de género (y no de su superación), la economía del crecimiento (in)sostenible y el industrialismo productivista, la relación con las tecnologías del (impresentable) canon digital, un republicanismo historicista y desconocedor de su propia teoría, el federalismo simétrico (EUiA frente a ICV), así como un largo etcétera que demuestra que IU sigue anclada en la programática obsoleta de siglo pasado.

RRV empieza a pasar lista, pero no me convence.


(1) El trabajo y su relación con los trabajadores es un asunto complicado y ambivalente: por un lado es un mecanismo de explotación, por el otro es la principal fuente de renta para la mayor parte de la población; por un lado, puede ser una actividad totalmente alienante, por el otro, puede suministrar identidades y alimentar la autoestima. Creo que hay que ser crítico con la ideología del trabajo y soy un entusiasta defensor de medidas como la Renta Básica, pero no creo que invitar a los cuatro millones de parados que hay en nuestro país, o a las muchas mujeres que han encontrado en el trabajo asalariado una base material y simbólica para escapar a la dominación de sus maridos, a “rechazar el trabajo” constituya una política prometedora.


(2) No entiendo a qué se refiere con “feminismo de género”.


(3) Acepto la crítica a la ideología desarrollista que todavía impera implícitamente en IU, a pesar de los muchos avances que ha habido -en el discurso y en la práctica- y de las muchas voces ecologistas que se escuchan en su interior.


(4) RRV se equivoca en su referencia concreta al canon digital, pues el apoyo del grupo parlamentario de IU no coincidía con el programa de IU, pero puede llevar algo de razón en la acusación general. En todo caso, lo que hay, a día de hoy, alrededor de este tema es más bien la confusión y el desconocimiento de este asunto (reconocida honestamente por los propios dirigentes), así como la simpatía que han brindado a IU algunos artistas alineados con la SGAE. Esto demuestra que en algunos temas, cuando se “mete la pata” se debe al desconocimiento de todos los aspectos del problema y de las posibles alternativas, algo que podría arreglarse si se crearan cauces de colaboración para aprovechar la inteligencia colectiva de los movimientos sociales (y si las personas vinculadas a estos movimientos los transitaran). Además, lo que en principio es una situación incómoda para IU, situada entre quienes defendemos la propiedad intelectual como un bien común y quienes insisten en los derechos de los creadores, podría transformarse en una situación privilegiada para poner en contacto a ambos polos y buscar formas que satisfagan, en la medida de lo posible, los derechos que ambos defienden.


(5) El suspenso en republicanismo tampoco termino de entenderlo, a no ser que se refiera a un énfasis excesivo en la memoria republicana, en detrimento de los valores republicanos.


(6) Tampoco termino de entender la referencia al federalismo, y ya adelanto que no soy muy avezado en estos temas, pero no me parece mal que haya simetría en los aspectos importantes (igualdad de derechos y deberes, por ejemplo) en la relación federal que se establece entre las distintas partes.


En resumen, si estas fueran todas las razones, no creo que fueran para tanto, y más bien deberían ser un acicate para que gente como RRV se acercara al proceso de refundación para intentar convencernos de que, efectivamente, no hemos cambiado el calendario de siglo.

[Comentario de Hugo: Es curioso. En muchos de los puntos que critica RRV que yo sepa IU no tiene una posición “oficial”, aunque se puedan percibir posiciones hegemónicas. Digo que es curioso porque esa ausencia de posición oficial es el resultado de no querer imponer presupuestos ideológicos para preservar la pluralidad: en algunos casos, de hecho, no es necesario una coincidencia de fondo para realizar una propuesta común, como en el caso del feminismo que comentaré abajo.

(1)No está nada claro que IU apueste por la defensa del trabajo (en el sentido en el que lo dice RRV. La cuestión es compleja, como dice Jorge, pero, de hecho IU incorpora la propuesta de Renta de Ciudadanía que, efectivamente, se contrapone a la defensa del trabajo: es verdad que hay ciertas resistencias (quizás sí, fruto de la inercia o de la asunción ideológica de la positividad del trabajo), pero, por ejemplo, forma parte del programa electoral de IU en las últimas generales, lo que indica que hay un cambio de mirada hacia el trabajo. En todo caso, sería una de las cuestiones a debatir en el marco de la refundación (¿o es irrenunciable la visión de RRV del rechazo al trabajo y punto?)
(2)En otro punto RRV critica la ausencia de compromisos con la paridad; pues bien tanto desde el feminismo de la diferencia como desde el feminismo de la igualdad (creo que es ése el debate en el que dice que en IU es hegemónico el feminismo de la diferencia -de género- y no el de la igualdad -superación del género-) se defiende esa paridad: el feminismo en IU (aún si fuera el de la diferencia el que es hegemónico) defiende la estricta paridad (que no se produce por las resistencias machistas, no por el modelo de feminismo que tenemos, así que, desde unos presupuestos o desde los otros tenemos un largo trecho que recorrer juntos de reivindicaciones feministas.
(3) Tampoco hay una posición de defensa del crecimiento, aunque sí, en general, de pasar de una economía de servicios a dar más peso a la industria. No tengo una posición muy clara sobre el crecimiento, aunque tiendo a creer que es un debate que desvía el punto de mirada (la cuestión es ¿qué modelo de economía y para qué objetivos? uno de los objetivos es la pervivencia del planeta, pero desde luego el (de)crecimiento no es un fin en sí mismo). De nuevo es una de las cuestiones que debería de aparecer en un proceso de refundación de la izquierda política.
(5) Posiblemente no hayamos sido capaces de transmitir que ponemos el énfasis en algo llamado III República y que es el nombre que damos a un modelo político distinto en cuanto a democracia radical, no sólo en la jefatura del estado; pero no creo que hayamos errado en explicar que nuestro republicanismo no es meramente nostálgico (aunque reconozcamos nuestras raíces en los proyectos republicanos).]

[Comentario de ceronegativo: Lo siento, por aquí no paso, creo que el que tiene un "un discurso ajeno a los cambios del mundo de hoy" es Raimundo Viejo Viñas más que IU. Quizás en los ámbitos de discusión de teoría político, social y filosófico en los que se mueva Raimundo Viejo Viñas las taras de IU que enumera sean el pan nuestro de cada día de las charlas de café, junto con el temporal y el fútbol, no digo que no, pero aquí Raimundo Viejo Viñas peca algo (¡¡mucho!!) del “leninismo” hipervanguardista que criticaba antes. ¿Con ese retablo quiere construir un "interfase participativo" que aune a los movimientos sociales realmente existentes? La potencialidad de IU es precisamente apartar (un poco) el tarro de las esencias y centrarnos en lo que une, en lo concreto, en el programa y no en condenar el "feminismo de género" frente al "feminismo de superación" (sean cuales sean las diferencias) cuando seguro que podrían caminar juntos mucho tiempo. IU no puede ser un lugar de programas máximos, o peor aún, donde se vaya en pos de la última moda académica para ser los más modernos del claustro.]


(XV) 2. Un modelo organizativo centralista basado en la hegemonía, la unidad y las grandes estructuras profesionalizadas del gobierno representativo. Contrariamente a lo que piensa IU (y muchos otros), la fragmentación ideológica y organizativa no es un problema, sino una riqueza, el síntoma del decrecimiento político. Sin embargo, IU persiste en operar dentro de un marco monista (el mito de la “unidad de la izquierda”) aspirando (en vano) a encuadrar el pluralismo del movimiento en una organización centralizada.

Así como comparto que las “grandes [cada vez menos, de todas formas] estructuras profesionalizadas” representan un grave problema, no tengo claro en qué sentido es IU una organización excesivamente centralista (es más, pienso que es algo falso a la luz, por ejemplo, de la política seguida por Ezker Batua o el apoyo de EUiA al tripartito catalán).


Que la “fragmentación ideológica y organizativa no sea un problema sino una riqueza” me parece una afirmación bastante gratuita. Respecto a la fragmentación ideológica, no creo que sea ningún problema que exista una diversidad ideológica (o identitaria) en la izquierda o en Izquierda Unida, y lo importante es que coincidamos en el programa, en las cosas concretas por las que luchamos. Esa era una idea fundacional de IU, posiblemente sólo una idea, pero una buena idea. Sin embargo, cuando la fragmentación ideológica implica que hablemos lenguajes tan distintos que impiden la comunicación o nos conduce a enfrentamientos estériles, creo se convierte en un obstáculo y es deseable que hagamos un esfuerzo por buscar las cosas en común para entendernos y no perder el tiempo.


Respecto a la fragmentación organizativa, más de lo mismo. Es un hecho aceptado que en los países con un movimiento sindical centralizado en una única confederación los trabajadores disfrutan de mejores condiciones laborales y sociales que en aquéllos otros donde el movimiento sindical está dividido por cuestiones ideológicas, étnico-religiosas o profesionales. No es un caso aislado: supongo que los grupos ecologistas españoles también vieron las ventajas de la unidad organizativa cuando decidieron formar Ecologistas en Acción. Por supuesto, en otros movimientos (por ejemplo, el feminismo, el movimiento estudiantil o el movimiento okupa) puede ser deseable la existencia de una multitud de pequeños colectivos que se coordinen puntualmente. Pero lo que se combate no es eso, sino que esas muchas (o pocas) organizaciones se ignoren mutuamente, recelen unas de otras o -en el peor de los casos- no se puedan ni ver.


De todos modos, discutir metafísicamente acerca de si es mejor la unidad o la diversidad no creo que tenga mucho sentido: la cuestión es que hay una fragmentación real (con algunas cosas buenas y otras -más, en mi opinión- malas), pero la pretensión de IU no es encuadrarla en una organización centralizada, sino contribuir a articular esa fragmentación de modo que, sin menoscabo de su diversidad constituyente, facilite el debate político, el intercambio de ideas, la complicidad militante, las sinergias activistas o la unidad de acción. Algo bastante sensato.

[Comentario de Hugo: Tampoco entiendo eso de que hay exceso de centralismo en lo organizativo. En algunos sectores (transversales a nivel interno) hay un exceso de centralismo en la propuesta política; y para esos sectores otros somos excesivamente poco centralistas (supongo que no usarían esas palabras), pero eso muestra que efectivamente tenemos pluralidad política.
Comparto la apelación a la unidad en el sentido de unidad de acción de las izquierdas (transformadoras, alternativas, anticapitalistas, socialistas,… úsese el adjetivo que se quiera, dado que de adjetivos discutimos a veces: yo suelo decir “a la izquierda de la post-socialdemocracia”, pero no me voy a batir en duelo por ello).

Por lo demás, insisto: IU no propone que venga todo dios a IU en la refundación de IU, sino que propone que nos encontremos en la refundación de la izquierda política. No creo que sea una diferencia retórica, sino esencial. Y en esa izquierda política, por supuesto, la pluralidad es una riqueza, pero la dispersión e incluso el enfrentamiento es un ejercicio estéril que sólo beneficia al poder político y económico.]

[Comentario de ceronegativo:Muhahahahahaha (es la risa malvada de super-villano, me la enseñó Javi) Lo siento, lo de "modelo organizativo centralista" como problema de IU me parece un chiste de Eugenio: "saben aquel que diu que IU tiene modelo organizativo centralista" (Risas). Si hubiera dicho "IU es un puto reino de taifas, una gallina sin cabeza, donde cada uno hace lo que le da la más absoluta gana y cada asamblea de barrio no sabe que hace la de al lado" habría dicho "Coño, lo ha clavado, un poco crudo pero tiene razón", en fin...

Todavía no he acabado de leerlo, así que espero impaciente como va conjugar el "interfase representativo" único con la "fragmentación organizativa" ¿o es que serán “interfase representativo” plurales y fragmentados? ]


(XVI) Como si todavía estuviese en vigor la fábrica fordista, IU sigue enfrascada en la idea de que es posible recomponer un centro de coordinación y decisión bajo su liderazgo (el del PCE). Lejos de haber entendido que la lógica de la representación opera desde la ley electoral (que IU no podrá cambiar) y que, por ello mismo, la unidad sólo se ha de formular en los términos tácticos de obtener los mejores resultados, IU se empecina en articularse como un proyecto homogéneo y homogeneizador sobre un territorio que no lo es.

Sin duda, uno de los problemas de IU (y del PCE) ha sido la articulación de la pluralidad de Izquierda Unida, algo que bajo mi punto de vista está directamente unido con el déficit de democracia interna (tanto de normas procedimentales como de cultura política). Eso ha provocado que a lo largo del tiempo se hayan producido salidas a izquierda y derecha, y -lo que quizás es más importante- que muchas personas hayan abandonado silenciosamente el barco. Pero de ahí a que “IU se empecina en articularse como un proyecto homogéneo y homogeneizador” hay una enorme distancia que no creo que responda a la realidad.

[Comentario de Hugo: Creo que mucha gente mitifica el peso y la unidad del PCE dentro de IU. Como dice Jorge IU no ha sabido gestionar su pluralidad, pero el PCE muchas veces ha funcionado como chivo expiatorio, cuando (desde fuera) a veces da la impresión de que el PCE tiene poco funcionamiento orgánico y que hay más de franquicia (gente que habla “en nombre del Partido”) que de peso real de una organización interna. En muchos casos los choques son entre gente que milita en el PCE; en otros somos considerados como del PCE gente que no militamos en el partido y como “anti-PCE” gente que sí lo hace. Creo que hay mucho mito en torno al PCE, sobre todo por quienes le tienen un poco de fobia. Y este párrafo es un ejemplo.]

[Comentario de ceronegativo: Raimundo Viejo Viñas sigue desconociendo totalmente la realidad de IU. De todas formas es cierto que yo debo de ser muy poco posmoderno, creo que la unidad, y de mucha gente, es la forma de hacer cosas grandes (en cuanto a importantes), Raimundo Viejo Viñas parece que no opina igual y lo respeto, de hecho lo dijo en el párrafo (V) con ese rechazo a "las masas" y ese canto a "el gesto que nace de la siempre difícil conjunción de fortuna y virtu."]


(XVII) La propuesta de IU sigue guiada por la reductio ad unum, por la erradicación de la diversidad mediante la producción del consenso hegemónico. Como se apunta en su documento sobre la “convergencia” (noción que es todo un síntoma en sí misma) el pluralismo es sólo una fase temporal previa a la asimilación de la diversidad exterior. Incluso aunque haya gente participando ingenuamente en el proceso, su único objetivo es ampliar la hegemonía del PCE a un nuevo círculo concéntrico. Significativamente, no se plantea la disolución del hegemón de la izquierda española (el PCE) a fin de crear un interfaz donde cada activista sea libre e igual.

Aquí se profundiza en la idea anterior (el voraz apetito homogeneizador de IU), sacando punta a una expresión bastante neutral (”convergencia”) y desvelando el verdadero objetivo de toda esta farsa: ampliar la hegemonía del PCE. Creo nuevamente que de algunas medias verdades deduce una conclusión enteramente falsa.


El papel del PCE en IU es un tema importante y discutible. Desafortunadamente, en los últimos años la política hostil de la dirección de Gaspar Llamazares hacia el PCE ha provocado en éste un repliegue basado en la reafirmación identitaria, que ha bloqueado cualquier posibilidad de debate e incluso ha empeorado algunas cosas (me refiero, por ejemplo, a los aspectos relativos a la disciplina interna aprobados por el último Congreso del PCE). El PCE es la parte más importante de IU, y por eso es una parte importante del problema. Pero los debates PCE sí versus PCE no son aburridos hasta decir basta.


En mi opinión, la disolución del PCE podría haber sido la conclusión natural de un proceso de consolidación de IU, sobre todo teniendo en cuenta que, aunque no lo quisiera, estaba en una posición de dominio sobre el resto de colectivos y militantes por su dimensiones y por la ausencia de otros partidos que pudieran equilibrar la situación. Pero en las condiciones actuales, tras los avatares que ha vivido Izquierda Unida,no tengo nada claro que de haberse disuelto fuéramos a estar en una situación mucho mejor.

[Comentario de Hugo: Acabo de ver que el NPA y el MOC han sacado una nota que publica Izquierda Anticapitalista: "Por una convergencia de la izquierda anticapitalista y antiproductivista y la ecología radical" y no me siento invadid,o ni amenazado, ni hegemonizado, ni nada.

Convergencia es sólo "Acción y efecto de convergir." Y convergir: "1. Dicho de dos o más líneas: Dirigirse a unirse en un punto. 2. Dicho de los dictámenes, opiniones o ideas de dos o más personas: Concurrir al mismo fin." No pasa nada por apelar a la convergencia.]

[Comentario de ceronegativo:Más de lo mismo: prejuicios, manipulaciones y/o desconocimiento extremo de la realidad de IU]


(VXIII) 3. La participación entendida como plebiscito, no como procedimentalidad democrática. En las ocho páginas del documento Guía para la refundación de la izquierda no se dice nada sobre los procedimientos que han de guiar los espacios de interacción con el exterior. Un solo ejemplo: se hartan de hablar de acabar con la discriminación de la mujer, pero no concretan ni la paridad más elemental. Tampoco se brinda una sola indicación sobre los mecanismos de rendimiento de cuentas y responsabilidades. En buena lógica, participar en este proceso, incluso aunque se coincida con los contenidos ideológicos, es como firmar un cheque en blanco a una organización que ha demostrado -por activa y por pasiva- una incapacidad notable para interactuar con el movimiento fuera de relaciones de dominio (la hegemonía gramsciana mal entendida).

Estoy muy de acuerdo con la primera frase, y una buena parte de mi actividad dentro de IU en los últimos años la he dedicado a ese frente: radicalizar la democracia (lo que pasa por redefinirla en un sentido más exigente).


Y comparto su queja: a falta de reglas, las personas a las que estamos invitando desconocen a qué atenerse: para qué servirá su participación, cómo pueden asegurarse de que no se instrumentalizan, por qué medios pueden controlar el proceso, etc. Como atenuante, puede aducirse que la voluntad de quienes han diseñado el proceso ha sido dejar todo abierto y no cerrar nada antes de empezar; pero aunque no haya habido mala intención, el resultado (si no se corrige) puede ser la tiranía de la falta de reglas (que puede traducirse en el despotismo de las reglas de siempre).

[Comentario de Hugo: No creo que haya un exceso de plebiscito en IU: ojalá. Lo que hay es un exceso de democracia representativa. Pero los discursos (que conocemos todos) sí hablan de democracia participativa. Otra cosa es que (aquí sí) las inercias no hayan permitido que pasemos de los discursos a los hechos. Pero creo que los plebiscitos (sean elecciones internas, referendos, etc…) ayudan a la democratización, aunque no sean por sí mismos condición suficiente.

Más que exceso de democracia representativa lo que hay es un modelo representativo que a veces ni siquiera es tal. O sea, que aspirando a una democracia participativa (con ayuda de instrumentos plebiscitarios) a veces nos consolaría tener una buena democracia representativa]

(XIX) 4. El burocratismo sigue marcando por completo el funcionamiento de IU. Contrariamente a la apertura del proceso constituyente, de algo nuevo que exigen las circunstancias actuales, IU opta por un control administrativo del proceso (página 4 de su guía). En rigor, la “refundación” de IU propone los foros como espacios para detectar la realidad externa que se les ha escapado en los últimos lustros sin la menor intención de aplicarse las responsabilidades políticas derivadas de su intervención en todo este tiempo. Se trata de proyectar la organización hacia el exterior como una estrategia de diagnóstico, agenciamiento y captura de la sociedad que se mueve. Incapaz de afrontarse críticamente, IU ofrece tan sólo la mano tendida de la palabra huera, el procedimiento administrativo centralizado y la pluralidad inexistente de su interior.

Nuevamente, creo que RRV exagera y ve gigantes burocráticos donde sólo hay unos cuantos molinos destartalados (hechos, eso sí, con los materiales defectuosos de las correlaciones de fuerza, las inercias heredadas y la simple chapucería).

Yo creo que en IU hay dirigentes que plantean la refundación tal y como describe RRV (e incluso que estarían mucho más cómodos si ese proyecto se hubiera archivado en algún cajón), pero también hay militantes (y dirigentes) que deseamos otra cosa: foros con iniciativa propia, capaces de influir en la agenda de debate y de intervenir públicamente, de cara a desbordar el proceso y deshacer todo lo que esté “atado y bien atado”. Que salga una cosa u otra no sólo dependerá de la fuerza de los primeros para controlar burocráticamente el proceso, sino también de la audacia de los segundos para sacarle provecho y llevarlo a buen puerto.

(XX) 5. Nacionalismo español. Acorde con la lógica de la reductio ad unum, se sigue reconociendo “España” como referente nacional de la totalidad de la ciudadanía, sin alternativa para las subjetividades que reniegan de la identidad nacional(ista) española. Esto, que de por sí ya es problemático para la ciudadanía en su conjunto, lo es tanto más para sus bases potenciales (el rechazo a eso que se llama “España” aumenta exponencialmente hacia la izquierda). En lugar de reconocer que el espacio a representar es hoy una realidad segmentada, compleja y asimétrica (para la que un modelo confederal seguramente es la única y última oportunidad de articular su territorialidad), IU persiste en salvar “España” de su fracaso histórico como Estado nacional.

Lo cierto es que, si por algo ha habido críticas en los últimos años, ha sido por lo contrario: los devaneos (pragmáticos o entusiastas) de IU con el nacionalismo periférico. Reconozco que es un tema que me aburre y me apasiona al mismo tiempo, así que no sería capaz de zanjar todos los flecos en uno o dos párrafos. Pero, ¿qué tiene de malo hablar de “España” (que no lo tenga hablar de “Euskal Herria” o “Cataluña”)? ¿Por qué el confederalismo es una mejor solución que el federalismo para IU (que por cierto, tiene hoy bastantes rasgos de confederación chapucera)? ¿Qué tipos de asimetrías son deseables desde un punto de vista de izquierda (existe bastante asimetría en la relación de IU con EUiA y con el resto de sus federaciones, por ejemplo, y no me parece deseable)?

[Comentario de ceronegativo: Aquí la vuelve a clavar ¡Nacionalismo Español! un fiera ¿qué será lo siguiente? ¿Cuentas excesivamente saneadas? ¿Excesiva presencia mediática? ¿Exceso de mujeres en cargos políticos e institucionales? ¿Hiperactividad de las asambleas de base? ¿Media de edad de la militancia demasiado baja? ¿Exceso de formación? jajajaja. Vale, Raimundo Viejo Viñas no esta dentro de IU y alguna cosilla se le puede escapar, pero ¿no lee periódicos? ¿En que cueva forrada de carteles de mayo de 68 ha estado los 10 últimos años?]

(XXI) 6. IU sigue sin reconocer los efectos del neoliberalismo sobre la composición social del activismo (no sólo de clase, sino de género, origen, cultura, etc.). Su proyecto sigue (re)fundándose en la centralidad de la figura del trabajo asalariado estable, masculino, nacional, etc. En lugar de replantearse las estructuras de dominación que dice aspirar a combatir se decanta más bien por reproducirlas en su propia realidad organizativa. Sus planteamientos no rompen de manera explícita con las políticas conniventes de los grandes sindicatos, ni cuestionan los roles de género, el españolismo rampante, etc. Paradójicamente, aspiran a abrirse a un exterior donde esta crítica ya se ha realizado (muchas veces desde IU, contra IU y hacia fuera de IU). Tal es el acervo del movimiento.

En esto estoy de acuerdo, aunque moderaría la acusación. Izquierda Unida sigue centrada en determinadas figuras (como el trabajador estable, nacional y masculino) que han ocupado el centro de la política de izquierdas en las últimas décadas, y apenas han incorporado en los márgenes de su discurso y su práctica a otras figuras significativas: la juventud precaria, los migrantes, las mujeres, la cultura alternativa, etc. Hay que reconocer que se han dado algunos pasos (por ejemplo, en la feminización de la política o en la visibilidad LGTB), pero todavía queda mucho por recorrer.


No se trata, por supuesto, de dar la espalda a la figura tradicional mencionada, que sigue siendo cualitativa y cuantitativamente importante, sino de reconocer en el discurso y -sobre todo- aupar a los puestos, las listas y las responsabilidades a personas que representen esas otras formas de opresión y puedan contribuir a visibilizarlas en el discurso.

[Comentario de ceronegativo: Vale, esta es una crítica inteligente. Si escribe algo con propuestas (reales) para cambiar esto aplaudiré con las orejas, porque yo no tengo recetas.]

(XXII) Así las cosas, no parece que la refundación vaya a darnos muchas alegrías. Menos aún a servir para construir el interfaz representativo que urge a la política del movimiento. Mientras no se tomen en serio cuestiones como la disolución de los partidos dentro de IU, la procedimentalidad democrática, la aceptación de la disidencia, el principio federal, la autonomía social y demás factores intrínsecos a la producción del interfaz representativo, poco más cabe esperar que una pobre ampliación del círculo de la IU del PCE.

La conclusión de RRV parece lógica a la luz de la argumentación anterior, pero plantea un último interrogante: si no cabe esperar nada de este proceso (y tampoco se confía en otros parecidos) ¿cuál es la apuesta de RRV para lo que llama la “producción del interfaz representativo de la política del movimiento”?


Por lo dicho en el párrafo VII, cabe deducir que si rechaza uno de los polos del dilema (que el “interfaz representativo” parta de los partidos existentes), apuesta por el otro polo (que tal interfaz surja de los propios movimientos). Ciertamente, muchos dentro de Izquierda Unida veríamos esto como una opción más que deseable, pero desafortunadamente poco posible. RRV no explicita esta conclusión, y quizás no la comparta: podría pensar, con honestidad y realismo, que no ve solución al problema por ningún lado… ¡y prou!


El escepticismo, me temo, no es patrimonio de Izquierda Unida. Pero mientras tanto podemos compensar ese sano y razonado escepticismo con una moderada ilusión, arrimando el hombro o echando una mano a un proyecto con muchos defectos y limitaciones, con la suficiente prudencia para no quemarnos y la necesaria exigencia para que no nos tomen el pelo; con la esperanza de que, si no va a solucionar todos los problemas o a alumbrar una fuerza verdaderamente alternativa, por lo menos nos ayude a mejorar un poco las cosas en ese partido sin siglas que llamamos, a falta de otro término mejor, la izquierda.

[Comentario de ceronegativo: Resumiendo, como conclusión ya sabemos que "el interfaz representativo de la política del movimiento" :-o, es deseable, pero no va salir de IU. ¿De dónde entonces? porque en, digamos, treinta años el propio movimiento (suponiendo que sea una cosa única y homogénea) no ha podido parir "el interfaz representativo de la política del movimiento" entonces ¿tiramos la toalla? ¿Damos deportivamente la mano al rival y nos vamos a casa? ¿O intentamos apoyar con todas las prudencias que se quieran a quién trata de hacer algo, por torpe que sea?]

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